<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509</id><updated>2010-09-02T16:08:22.372-05:00</updated><title type='text'>Recolectivo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Zimmerman</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11513428492527352456</uri><email>alfredovazquez@hotmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>989</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-517980430996637535</id><published>2010-08-31T11:39:00.002-05:00</published><updated>2010-09-01T09:01:29.610-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='miles de muertos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manuel'/><title type='text'>¿Cuando dejaremos de contar?</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 683px; height: 45px;" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mataron a Manuel dos días antes de que renunciara al periódico donde fui reportera durante diez años. Aunque suene kafkiano, esta es la historia de mi renuncia, no de la muerte del hombre que también amé todo el tiempo. Y es que al hablar de mi renuncia, de alguna manera estaré hablando de él, y eso me reconforta. Me hará sentir menos egoista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que murió me tocó la guardia: debía quedarme en la redacción hasta las once de la noche, sola, con el último editor sentado frente al monitor, tecleando mientras yo diluía las horas viendo fotos en facebook y escuchando las transmisiones bruñidas del escaner policiaco a la espera de noticias de último momento. Eran las ocho y cinco de la noche, y oí el reporte de un policía reportando a central, en esos códigos ridículos, el hallazgo de varios cadáveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había ningún fotógrafo; tomé mi cámara y manejé bien adentro del Cañon del Sainz, al sureste de la ciudad, en sus linderos. Antes de llegar a un desarrollo de interés social, luego de pasar dos kilómetros de baldios y basureros clandestinos, de tejabanes podridos, chozas desperdigadas cada cien o doscientos metros, separadas entre si por parapetos de llantas y tablones de cascajo, me hallé a una patrulla que detenía el paso hacía una vereda que descendía sobre un llano insondable, y donde las luces de media docena de vehículos, sus faros y sirenas, y el vaivén de las lámparas de mano, eran el único punto de referencia. Prensa, le dije. Y me dejó pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino apareció con las luces de mi auto. Manejé ciento cincuenta metros solo para descubrir que enmedio de los vehículos, en un perímetro de veinte o treinta metros cuadrados estaban apilados, como islotes de carne fusiforme, los cadaveres de un número incalculado de hombres. Ninguna mujer, me dijo un oficial que se me acercó, sin que se lo preguntara. Había también otros cuerpos tirados ahí y allá, víctimas dobles de la pereza de sus asesinos. Uno de esos era Manuel. Lo descubrí enseguida, y fue como si él hubiera querido que así fuera: al tomar la primera foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al comprobar en la pantalla de mi Canon, ahogué el horror y su grito en un mareo inevitable que parecía atornillar mi cuerpo en el llano, entre el salto de luces y los destellos de otras cámaras. Es él, musité. Adentro de mi cámara llevaba también otras fotos que le había tomado. En la última sonreía con la boca y con los ojos, levantando su mentón hirsuto y altanero, con medio rostro ensombrecido y el cabello desordenado cayendo por la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atónita, continúe tomando más fotos alrededor del perímetro. Llegaron los peritos, llegó el forense. Llegaron también unos de inteligencia militar con unas lámparas enormes que estallaron sobre los cuerpos, emblanqueciendo la sangre y la tierra por igual. Yo jamás perdí el control, me dije. Y tampoco lo perdí ahí. Luego escuché que un militar le preguntó a uno de forense ¿cuántos son? Y el otro le dijo: cuarenta y siete en total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me recobré del estupor cuando tuve al editor a lado mio exigiendome la nota. Había regresado al periódico y me decía cosas como: escríbela ya, que ya debemos cerrar edición. Manoteaba, también. Yo asentía asombrada de haber logrado regresar, pero descubrí que no podía teclear, que no había podido escribir un solo párrafo, y que frente mio estaba la luminosidad del monitor, blanca y recalcitrante, como el flash violento que descubrió el cuerpo de Manuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué podía escribir? Que habían hallado cuarenta y siete hombres muertos en el Cañon del Saenz, en un llano baldío, un bolsón inhabitado de Tijuana, en un abrupto entre dos cerros sin nombre, llenos de tropiezos, malezas y espesuras. Hombres anónimos, desconocidos; apilados como ofrendas de terracota y carne. Parias irrelevantes que se apelmazarían en las planchas del anfiteatro de la ciudad, fotografiados para el almanaque de muertos sin identificar. Ahí va el hombre que yo amo, me dije. Y él no es otro número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es estadística, no es cálculo, no es una tacha, ni rayón, no es muesca, o una diagonal temblorosa en el cuadernito de corte italiano del policía que escucha atento al muertero contar uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me negué a escribir la nota más impactante del día. Debía poner el nombre de Manuel completo o escribir nada: anunciar que murió, que todos sepan que el hombre de mi vida había muerto. Que ya no existiría, y que con él también murieron los padres, los hombres, los hijos, los amantes, enemigos, amigos de otros. No eran cuarenta y siete cadáveres. Meneé la cabeza y le dije al editor que no escribiría la nota. Histérico e impaciente, señaló su reloj: las doce y media de la noche. Había retrasado una hora el cierre del periódico. Su rostro iracundo era la frialdad numismática de todos los muertos del mundo enumerados para aparecer en las notas de los periodicos del planeta: cien muertos en Irak, cien más en Somalia, cien otros en Afganistán, cien más en Colombia, otro ciento en México, en Sierra Leona, en la esquina más improbable del mundo, cien, cien y cien, y de pronto miles, y la única muerte del mundo que parecía ayudarme a comprenderlo todo, era la de un solo hombre, uno pequeñito, insignificante, endeble, enterrable, lamentable, hijo de una mujer y un hombre como todos nosotros, y el amor único de toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era como si el asesinato de un solo hombre fuera la crónica de todos los muertos de este mundo. Una crónica larga, pues los muertos de este mundo se cuentan por miles. Y es muy difícil dejar de contar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-517980430996637535?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/517980430996637535/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=517980430996637535&amp;isPopup=true' title='92 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/517980430996637535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/517980430996637535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/09/cuando-dejaremos-de-contar.html' title='¿Cuando dejaremos de contar?'/><author><name>Manuel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05990836136959802633</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00667742299283747479'/></author><thr:total>92</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-6611419726522928540</id><published>2010-08-28T12:53:00.000-05:00</published><updated>2010-08-28T12:54:27.815-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bicentenario'/><title type='text'>Pípilas, niños artilleros y  esos 15 minutos de inmortalidad</title><content type='html'>&lt;img style="margin: 0px 10px 10px 0px; width: 683px; float: left; height: 45px;" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Andy Warhol habló algún día de los 15 minutos de fama a los que todos podríamos aspirar, pero apostamos doble contra sencillo a que el gurú del pop art jamás conoció la historia del Pípila y el Niño Artillero, pues en lugar de hablar de 15 minutos de fama, habría tenido que referirse a 15 minutos que valieron la  inmortalidad. Estas dos míticas e inciertas figuras, cuya existencia es puesta en duda por algunos historiadores serios, han quedado tatuadas en la memoria popular y son mucho más célebres que los ideólogos o caudillos culturales del movimiento. Para sostener lo dicho, hagamos una prueba: que levante la mano quien pueda mencionar al menos dos postulados de la Constitución de Apatzingán y el documento Sentimientos de la Nación. Parece que no hay muchas manos alzadas. Venga otra adivinanza:  ¿quién fue el licenciado Francisco Primo de Verdad? Parece ser que este señor no es muy conocido. Bueno, vamos con  una tercera pregunta: ¿podrían mencionar  las diferencias sustanciales  entre la obra de José María Luis Mora y la de Lucas Alamán? Todo indica que a este par de intelectuales no les sobran lectores hoy en día.  Más de tres décadas dedicadas a disertar en torno al movimiento insurgente y la conformación política de la nueva nación, no fueron suficientes para asegurar un sitio en la memoria colectiva. Como podemos constatar, la dimensión política e ideológica del movimiento insurgente no es muy popular que digamos.  Bien, hagamos ahora otra prueba: levanten la mano los que sepan quién fue el Pípila. Uff, hay muchas  manos levantadas. Aún los desinteresados en la historia  tienen una idea de quién fue este personaje. El Pípila fue un  minero que se amarró una piedra a la espalda y quemó la puerta de la Alhóndiga de Granaditas, responderán.  Eso sí, mejor no preguntemos cómo se llamaba el Pípila, pues casi nadie sabe, pero eso poco importa. Como Pípila lo conocemos y  mal que bien, su imagen es infaltable en las estampitas infantiles y asambleas escolares. Aquí en Tijuana, al igual que en muchas ciudades mexicanas, existe una colonia que se llama el Pípila y quienes hemos tenido la fortuna de visitar  Guanajuato, sin duda hemos sudado un poco escalando para llegar hasta el enorme monumento en honor al heroico  barretero. Tal vez no sea tan popular como el Pípila, pero sin duda habrá unas cuantas manos levantadas si preguntamos sobre el Niño Artillero. Fue un muchacho que disparó un cañón y logró rechazar a los españoles durante el Sitio de Cuautla, responderán.   Al igual que el Pípila, el Niño Artillero tiene colonias y calles en diferentes ciudades mexicanas. Lo interesante del asunto, es que estos dos personajes aseguraron su inmortalidad en los libros de historia por brevísimas pero decisivas acciones en medio de grandes batallas. Unos cuantos minutos bastaron para asegurar su entrada al pandemonio de los grandes próceres nacionales. Tal vez sin esos mitificados instantes de gloria, sin duda alterados por la leyenda,  Pípila y  Niño Artillero hubieran formado parte de esa inmensa muchedumbre  anónima devorada por la vorágine insurgente, pero la historia es caprichosa.  Ahora la pregunta que vale la pena hacernos es: ¿existe acaso constancia que certifique la real existencia de estos dos personajes? ¿Sabemos  qué hicieron antes y después de sus 15 minutos de heroísmo? La existencia de el Pípila ha dado lugar a no pocos debates. Artemio del Valle Arizpe aborda el tema en su libro  “Personajes y leyendas del México virreinal” (Panorama Editorial) en un interesante capítulo que deja una pregunta abierta al lector: ¿hubo pípilas? Citando a cronistas de la época como Lucas Alamán,  Arizpe señala que durante la toma de la Alhóndiga de Granaditas, el 28 de septiembre de 1810, hubo combatientes que se amarraron losas a la espalda para poderse acercar a las puertas del granero y prenderles fuego. Alamán habla de varios soldados con piedras amarradas como escudos, no sólo uno. Lo cierto es que pese a no haber abandonado nunca su condición legendaria y mítica, cierta corriente historiográfica se ha puesto de acuerdo en que el Pípila se llamó Juan José de los Reyes Martínez y tan no es una figura de leyenda, que hasta señalan la calle exacta donde nació: Terraplén, número 90, San Miguel El Grande,  Guanajuato,  fue el lugar donde Juan José de los Reyes Martínez vino al mundo el 3 de enero de 1782. Al igual que miles de guanajuatenses en la época virreinal, se dedicó a la minería y como cientos de mineros del Bajío, se unió al padre Miguel Hidalgo en 1810. Versiones más novelescas lo ubican incluso como compadre del intendente Riaño, defensor  y mártir de la Alhóndiga, algo muy poco probable por cierto.  En el argot popular,  pípila significa guajolote, aunque no se sabe si a Juan José lo apodaban así por cierta similitud física con estas aves, por tener el rostro picado de viruela o por imitar el graznido de los pavos. Tampoco se sabe si fue  una espontánea idea suya o si el cura Hidalgo personalmente lo comisionó para que quemara la puerta de la Alhóndiga, lo cual consiguió amarrándose una losa que le sirvió como escudo contra el nutrido fuego que los realistas escupían desde el techo del granero.  Lo cierto es que el Pípila quemó la puerta, lo que permitió la entrada de los insurgentes a la Alhóndiga, desatando una  cruel masacre de españoles.  Respecto al Niño Artillero también flota un aura de leyenda e irrealidad, aunque casi todos los historiadores están de acuerdo en que existió. Su nombre fue Narciso Mendoza y al momento de su hazaña, el 19 de febrero de 1812 en Cuautla, contaba con doce años de edad. Los realistas al mando de Félix María Calleja del Rey lograron batir una trinchera insurgente y cuando su tropa ya penetraba a Cuautla, fueron rechazados por tremendo cañonazo. Para sorpresa de propios y extraños, en la línea de fuego había únicamente un niño. Los historiadores han documentado la existencia de una tropa infantil que apoyaba al ejército del Sur al mando de José María Morelos.  Este regimiento de infantes, era comandando por Juan Nepomuceno Almonte, el hijo ilegítimo de Morelos, quien muchos años después sería un acérrimo conservador, promotor del imperio de Maximiliano. ¿Realidad o leyenda? ¿Héroes providenciales o hijos  del azar? Paradójicamente, ni uno de los dos fue mártir y ambos sobrevivieron muchos años a la guerra de Independencia, pues murieron por causas naturales ya en edad avanzada. Su recuerdo, es acaso un tributo a las decenas de miles de soldados desconocidos que no tuvieron 15 mágicos minutos para sellar su pasaporte a la inmortalidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-6611419726522928540?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/6611419726522928540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=6611419726522928540&amp;isPopup=true' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6611419726522928540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6611419726522928540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/pipilas-ninos-artilleros-y-esos-15.html' title='Pípilas, niños artilleros y  esos 15 minutos de inmortalidad'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-4103670952041141699</id><published>2010-08-26T19:34:00.002-05:00</published><updated>2010-08-26T19:47:27.835-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bicentenario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='controlzape'/><title type='text'>El señor Lauro Villar</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;img src="http://www.nolecuentes.com/recolectivo/headers/hector.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"Los encargados de enseñarme historia de México eran tontos e incompetentes."&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa de arriba es una frase recurrente cuando en textos, ahora muy a la mano por el próximo bicentenario, leo de episodios nacionales que los encargados de enseñarme historia en la escuela resumían en dos patadas, quitándoles todo el chiste. Por ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"... entonces Victoriano Huerta traicionó a Francisco Madero y lo mandó matar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;fue como un profesor de historia de México me echó a perder la Decena Trágica a la que consideré, mucho tiempo, sólo como un desacuerdo entre un señor de lentes y un chaparrito de piocha que culminó con la muerte del último y tan tan. Transcurrieron años para que me enterara un poco más de lo que había pasado en esos 10 días de balazos y madrazos en la capital del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El episodio que más me gusta de la Decena Trágica no lo protagoniza ni Madero ni Huerta, sino un señor con muchos huevos que se llamó Lauro Villar. Su intervención fue fugaz pero decisiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero los antecedentes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la madrugada del 9 de febrero de 1913 oficiales y alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan se apañaron transportes de la estación Tlalpan en los que arribaron al Zócalo. Al llegar, se subieron a la catedral y a los edificios que rodeaban la plaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, el general Manuel Mondragón liberaba a los generales Bernardo Reyes y Felix Díaz (presos por insurrecciones fallidas contra Madero en las prisiones de Santiago Tlatelolco y Lecumberri) y se fueron los tres muy contentos al Palacio Nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sí va la acción:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron descubrieron que el general Lauro Villar ya había bajado a zapes de las azoteas y de la catedral a los de la Escuela de Aspirantes y había dispuesto la defensa del Palacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, los sublevados mandaron a un cuate de Mondragón, el general Gregorio Ruiz a hablar con el general Villar para que se uniera a su causa. En respuesta el general Villar lo bajó de su caballo y lo hizo preso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Bernardo Reyes que era cuate del general Villar, ha de haber dicho "mejor voy a hablar yo con él". A lo que los generales Díaz y Mondragón han de haber respondido "ve, aquí te esperamos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Reyes se detuvo frente a la puerta de Palacio Nacional y salió el general Villar. Tuvieron una discusión como la siguiente:.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bájese del caballo, general Reyes - dijo el general Villar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me bajo, general Villar - dijo el general Reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues chingue a su madre, general Reyes - dijo el general Villar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues chingue ud a la suya, general Villar - dijo el general Reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando el general Villar se incorporó a sus fuerzas, estas abrieron fuego. El general Reyes finalmente se bajó de su caballo cuando cayó muerto a los primeros disparos. La balacera subsecuente mató a más militares y mirones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El general Villar resultó herido en el cuello y con la clavícula fracturada y lo tuvieron que llevar al Hospital Militar. Cuando Madero llegó custodiado por alumnos del Colegio Militar desde el castillo de Chapultepec nombró como relevo de Lauro Villar a Victoriano Huerta lo que bien podría pasar como una de las selecciones de personal más funestas de la historia de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O quizá no, porque en los meses que duró Francisco I. Madero demostró que era muy pendejo gobernando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya. Esa de Lauro Villar, fue la única acción militar de la Decena Trágica de las que he leído que valió la pena. El resto de las acciones militares fueron entre ridículas y trágicas. Hasta la mentada "Marcha de la Lealtad" que consistió en llevar a Madero de Chapultepec al Zócalo me da la impresión de que fue más una de las últimas pantomimas maderistas para salvar apariencias que un "momento estelar del ejército mexicano".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueden leer más al respecto &lt;a href="http://www.archivohistorico2010.sedena.gob.mx/fasciculos/Momentos_estelares/6%20MOM.%20EST.pdf"&gt;aquí&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.uom.edu.mx/rev_trabajadores/pdf/64/64_Rosendo_Bolivar.pdf"&gt;acá&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-4103670952041141699?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/4103670952041141699/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=4103670952041141699&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/4103670952041141699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/4103670952041141699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/el-senor-lauro-villar.html' title='El señor Lauro Villar'/><author><name>controlzape</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00715985384120467119</uri><email>controlzape@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07156306607753772892'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-8842840712201790337</id><published>2010-08-26T18:01:00.003-05:00</published><updated>2010-08-26T18:05:08.103-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis nada más'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bicentenario'/><title type='text'>El Crimen Bicentenario.</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px; CURSOR: hand" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/luis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi relación con el cine ha sido, desde que tengo memoria, un vaivén de amor-odio. Sobre todo en un aspecto en específico: los libros convertidos películas. Y recuerdo muy bien uno de los más grandes crímenes que ha cometido Hollywood  y que me causo uno de los shocks mas traumatizantes que he tenido en mi vida: &lt;i&gt;El Hombre Bicentenario.&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Probablemente muchos vieron aquella película protagonizada por un Robin Williams ya gastado y repetitivo. De entrada, el cuento original de Isaac Asimov ganó el Nebula y el Hugo (que es como ganar el Tony y el Oscar) y está considerado como uno de los mejores relatos de ciencia ficción de la historia. En el, Asimov describe la el viaje emocional  -y físico- de un robot que, después de doscientos años de existencia, logra ser considerado legalmente como humano. Asimov logra esto de un modo inteligente e interesante, poniendo al lector en los zapatos del protagonista y haciéndonos partícipe de todos sus conflictos y su lucha interna sobre su condición.  Pero cuando vi la película, no podía creer que hubieran logrado convertir algo tan serio -como es el relato- en una burla grotesca. Williams  logra una burda parodia del robot asimoviano; patética y "chistosita", y eso sólo por mencionar a uno solo de los personajes, lo en verdad imperdonable fue que cambiaran el corazón de la historia, dándole al final un significado totalmente diferente que desvirtúa completamente el mensaje que Asimov intentaba comunicar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde entonces el mismo crimen contra Asimov se ha repetido con &lt;i&gt;I, Robot&lt;/i&gt;, la película con Will Smith y según &lt;s&gt;amenazas&lt;/s&gt;, rumores, se volverá a hacer con Fundación y El Fin de la Eternidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo, por mi parte, ya ni siquiera me molesto por esas barbaridades, para mí, el único&lt;i&gt; Hombre Bicentenario&lt;/i&gt;, está acomodado en uno de mis libreros, lo demás, pues bien, hay cosas que es mejor olvidar, por salud mental.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-8842840712201790337?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/8842840712201790337/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=8842840712201790337&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8842840712201790337'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8842840712201790337'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/el-crimen-bicentenario.html' title='El Crimen Bicentenario.'/><author><name>Luis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14280239880510578761</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12105118661315896957'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-7875424397186173691</id><published>2010-08-24T02:37:00.006-05:00</published><updated>2010-08-24T16:35:11.742-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manuel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bicentenario'/><title type='text'>El hombre pequeño y la Nacion</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 683px; height: 45px;" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que pienso en eventos históricos, pienso en la pequeñez del hombre común. Del hombrecito varado en algún punto recóndito de un país, de un estado, de alguna identidad nacional que se convulsiona sin que él se entere o le tenga preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en una nota viejísima que apareció en el Pennsylvania Inquirer (el periódico que con el tiempo se transformó en el Philadephia Inquirer), el tercer periódico más viejo de Estados Unidos. El texto fue publicado en 1832 por Jesper Harding, y habla de un hombre de sesenta años que vivía en un punto entre Guanaceví y Santiago Papasquiaro, en Durango. La peculiaridad del viejo era que, todavía once años después, no estaba enterado de que vivía en un país independiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrario a lo esperado, la noticia que le dio Jesper Harding no inmutó o exaltó al viejo, que se limitó a levantar los hombros y decir que si unos se fueron, otros vendrán, y que lo mejor era seguir trabajando. Harding no hace una descripción exhaustiva del asunto; para él, la ignorancia e indiferencia del hombrecito le resultó escandalizante, y reflexionó: ¿Era esto el verdadero nacionalismo de la joven patria mexicana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, y situando lo que escribo en el ardid baratísimo del bicentenario, me gusta recordar lo que todavía cuenta mi abuela materna respecto a su padre - mi bisabuelo - que sirvió en el ejercito villista, en el grupo de Ramón Contreras quien fuera, además de su lugarteniente, el guardaespaldas que logró escapar cuando Doroteo Arango fue asesinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se dio la leva y los villistas recogían pueblo por pueblo, en cada casa, a veces al amanecer y otras veces enmedio de la noche, la familia de mi bisabuelo tuvieron que despedirse de éste y de otro hermano para que fueran a pelear a lado de cuatreros, ladrones y asesinos. Su padre, mi tatarabuelo, murió de tristeza creyendo que sus dos hijos mayores se habían transformado en viles bandoleros, y no en soldados de la Revolución Mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como él, quizá hubo muchos. Mi abuela narra lo difícil que fue para muchas padres y madres comprender la dimensión de ver a sus hijos reclutados a la fuerza por cuadrillas de lo que a todas luces eran delincuentes, parias y asesinos. Dudo muchísimo que el porte de la división del norte haya poseido una dignidad militar impecable y ecuestre. Era muy lógico que la plañidera materna supusiera lo peor: hijos metidos a la gavilla que probablemente acabarían fusilados o ahorcados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea, todo lo anterior me hace pensar que el nacionalismo en los sucesos históricos son un agregado que condimenta lo que historiadores, narradores, escuelas, programas educativos, fiestas, fechas, desfiles, profesores, padres y folklore nos meten a marchas pavlovianas. Incluso sin el nacionalismo, muchos dirán que de todas formas fueron fechas gloriosas, y que no hay nada más precioso que leer los detalles de las batallas, de los pasajes, de los diálogos, de las intrigas y valores de este o aquel villano o prócer. Yo francamente no sabría decir si fueron plausibles o si es necesario desmentir o desmitificar a este o aquel personaje o suceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que si, es que al pensar en el hombre pequeño, aquel que poco o nada tuvo que ver con los sucesos históricos, y que muere anónimo o indistinto frente a las vicisitudes del todo, una sonrisa llena de ironía me invita a descubrir la enorme cursileria con la que hemos aderezado fechas que, si bien reflexionamos, son amargamente contradictorias con nuestro presente nacional.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-7875424397186173691?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/7875424397186173691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=7875424397186173691&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7875424397186173691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7875424397186173691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/el-hombre-pequeno-y-la-nacion.html' title='El hombre pequeño y la Nacion'/><author><name>Manuel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05990836136959802633</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00667742299283747479'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-3415879201089139942</id><published>2010-08-20T16:39:00.001-05:00</published><updated>2010-08-20T16:40:48.759-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diluvio'/><title type='text'>Lluvia de Abril.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;Siempre llovía en mi cumpleaños. Podía fallar la piñata, el pastel, los regalos, pero nunca el agua. Las nubes negras siempre llegaron puntuales a Monterrey. En Tijuana en cambio nunca llueve en abril. Su temporada de lluvias, si es que temporada se le puede llamar, es en enero, cuando muy tarde febrero. Eso sí, cada cinco o siete años es con catástrofes diluvianas. Lo de las lluvias primaverales es cosa de tierras regiomontanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que vivo en Tijuana nunca ha llovido en mi cumpleaños. Pero de una cosa sí estoy seguro: El 21 de abril de 1988 Tijuana amaneció bajo la lluvia. Todas las crónicas de mis colegas reporteros que cubrieron el hecho, coinciden. Todos, sin excepción, sostienen que esa mañana estaba lloviendo a cántaros. No me he cansado de revisar en hemerotecas lo que publicaron los periódicos tijuanenses del 22 de abril. Los he leído una y otra vez sin cansarme. Saqué copias de todos los ejemplares e incluso los traigo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los que eran reporteros en esa época y cubrieron el hecho, hoy son veteranos jefes de redacción que se oxidan en una oficina o simplemente reventaron y se dieron cuenta que el periodismo no ha sido ni será nunca una apuesta de vida. En cambio, en 1988 yo era un adolescente conflictivo al que ni por la cabeza la pasaba dedicarse al periodismo y que tardó once años en saber que en el mundo había existido un columnista irreverente y combativo llamado Hilario Calleja al que mataron en una mañana lluviosa de primavera. Sí, llegué muy tarde al caso, cuando en teoría todo estaba escrito. Tras litros y litros de tinta desparramados en el caso Hilario Calleja, se le considera un tema agotado, condenado a perpetuidad a la página negra que X en la Frente saca cada viernes. Nadie se imagina que yo estoy a punto de hacer que este caso resucite como Lázaro de su tumba y que 22 años después, volveré a poner a Calleja en boca de todos y escribiré el artículo más contundente sobre el tema que jamás se haya escrito. Sólo resta esperar la llamada para empezar a reconstruir los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día nadie aventuraba aún la hipótesis de Salomón Saha como autor material del asesinato de Hilario Calleja. Mucho menos iban a mencionar el nombre de Alfio Wolf. Se referían únicamente al extraño asesinato de un periodista, emboscado en una calle cercana a su domicilio minutos después de las 9:00 de la mañana. El parte de la Policía Municipal reportaba cuatro impactos de bala sobre el cuerpo de Calleja que quedó tendido sobre el volante de su automóvil, cuyo parabrisas, obvia decirlo, fue pulverizado por los impactos, lo que me hace pensar, aunque no es señalado de manera específica, que el cuerpo del periodista acabó empapado bajo la lluvia. Dos balas en el pulmón, una más en el cuello, sólo una en la cabeza que entró por el pómulo. Muerte instantánea. Testigos anónimos se referían a un estereotípico Grand Marquís de vidrios oscuros y sin placas. Por supuesto, ninguna edición señaló que los asesinos huyeron a refugiarse en el Hipódromo. Eso se sabría hasta después. Y yo, en lo personal, lo sabría mucho después, hasta que llegué a vivir a Tijuana en la Primavera de 1999.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-3415879201089139942?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/3415879201089139942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=3415879201089139942&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/3415879201089139942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/3415879201089139942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/lluvia-de-abril.html' title='Lluvia de Abril.'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-6252285470834841922</id><published>2010-08-19T09:04:00.002-05:00</published><updated>2010-08-19T09:20:43.889-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diluvio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis nada más'/><title type='text'>Sin óbolos en el Diluvio.</title><content type='html'>&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px; CURSOR: hand" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/luis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;Detenido a la orilla de un boulevard&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;Mirando los autos romper la noche. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi ventanilla se cubre con una cortinilla de agua sucia cada que un auto cruza por el charco junto al que estoy detenido. Cada que esto sucede, el sonido del agua estrellándose con un tableteo sobre el cristal me hace voltear instintivamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A lo lejos, relámpagos iluminan la noche. Las puertas del cielo se han abierto y un diluvio local se nos viene encima. Pareciera que todos los ángeles juntos salieron de sus barracones a orinar, como cualquier soldado borracho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Intento leer, pero no me concentro. Apago la luz del techo y miro los autos que se detienen junto a mí. Personas que en medio del diluvio aún piensan en comprar aspirinas y botellas agua. ¿Que nadie se da cuenta de que es el Fin del Mundo? ¿En que momento dejamos de temer al castigo divino? Bah, hay peores formas de dejar este mundo que mojándose los pulmones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cancelen mi suscripción para la reencarnación, gracias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El tableteo en mi ventanilla sigue. A mi derecha, a lo lejos, el Aqueronte sigue creciendo, sólo que no hay ningún Caronte a la vista y cada quien la cruza como puede. A diferencia del par de monedas que el viejo pedía, acá se pagan miles de ellas para asegurarse el cruce hacia el otro mundo —el seco—, vía tracción 4x4.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunas personas corren despavoridas, &lt;i&gt;como si cayera gasolina&lt;/i&gt;. No recuerdo cuando fue la última vez que caminé —no corrí— bajo la lluvia. Supongo que fue hace años, cuando aún no portaba nada conmigo que pudiera perder al mojarse. Creo recordar el chapoteo de unos tenis y una avenida oscura. Creo recordar la hiedra, un sillón y aquella chimenea apagada. Ahí perdí mas cosas en otro tipo de humedad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un relámpago me devuelve a la realidad. Un par de fotografías del mundo son tomadas. Un estrobo descompuesto. Los ángeles deben seguir ebrios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Enciendo el auto y me uno al lento fluir de los vehículos. Me dirijo hacia el Aqueronte. El viejo cabrón sigue sin aparecer. Está bien, no creo que valga la pena pagar por nada de lo que hay del otro lado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El ocasional tableteo en mi ventanilla se convierte ahora en un golpeteo furioso. ¿Eso es todo lo que tienen? yo puedo orinar mas ruidosamente. Uno pensaría que en el cielo las borracheras provocarían algo más que un pequeño diluvio. Una razón más para hacer reservaciones en otro lado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-6252285470834841922?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/6252285470834841922/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=6252285470834841922&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6252285470834841922'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6252285470834841922'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/sin-obolos-en-el-diluvio.html' title='Sin óbolos en el Diluvio.'/><author><name>Luis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14280239880510578761</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12105118661315896957'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-8775782023931294108</id><published>2010-08-17T02:00:00.004-05:00</published><updated>2010-08-17T03:30:50.768-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manuel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diluvio'/><title type='text'>El Diluvio Nacional</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 683px; height: 45px;" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enteré que la Alta y la Baja California se habían hundido porque le marqué a mi esposa y me mandaba al buzón. Mi mujer siempre responde. Vivía con el teléfono metido en el culo. Probablemente ni siquiera lo soltó para nadar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hablé a su hermana y tampoco. Marqué a casa de Alberto, de Rafa, de Heriberto, de Gil, de Sandra, a la mamá de Rafa; incluso marqué a casa de mis hijos, y nada. Encendí el televisor y ahí estaba. Eran las cuatro y media de la madrugada, y la caja tonta anunciaba con voz alarmada de locutor egresado del Iteso, que entre la falla de San Andrés, y sus hermanitas Garlock y Calaveras, el asunto había terminado por colapsarse, para además inundar la costa de Arizona, Oregon, Nevada, Sonora, Sinaloa y Nayarit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, eran chingaderas. El asunto sucedió cuando yo estaba encumbrado como el narco más poderoso del cártel de Tijuana, y cinco horas antes de sentarme frente a los jefes de los carteles de Sinaloa, el Golfo y Juárez. Si me presentaba ahora con ellos, lo más probable es que se cagarían de risa contemplandome como un rey sin reino. Como padrote sin prostitutas. Y me coserían a balazos, si bien me iba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera entendería que a falta de Tijuana, llegar a cualquier sitio presentando credenciales de jefe de un cártel sin territorio, solo convoca a la pena ajena, o a preguntas dolorosas y tristes como ¿que se siente haber perdido todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consternado entonces porque había dejado de ser capo por razones geográficas que todavía estaban fuera de mi entendimiento, me puse a recordar cuando mi camarilla y yo paseabamos por Tijuana, encamionetados y con mucha coca en el pescuezo, y mujeres para celebrar lo que siempre celebrabamos: ser los dueños de todo. Ahora - me dije - soy dueño de nada. Y ni el dinero que tenía en las muchas lavamáticas bancarias me consolaba. Yo quería mi Tijuana para poder decir: soy el jefe de jefes en esta ciudad, y para trabajar aquí tendrán que hablar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de eso salí a caminar por Cuernavaca, y aunque el clima era inmejorable, yo estaba desconsolado. Ya no quería nada con la vida. ¡Ya no tenía territorio que defender! ¿A quien le cobraría derecho de piso si ya no había piso? ¿En que tierra enterraría a mis enemigos? ¿En donde cavaría mis narcotúneles y mis narcofosas? Ay, pobre de mi. De verdad solo quería darme un balazo en el mero corazón. Como se suicidaban los hombres antes. No como ahora, en la cabeza, que quedan con los sesos de fuera y el rostro descuadrado. Eso echa a perder el velorio. La gente se asusta y no luciría el ataud chapado en oro que ya tenía comprado por si las dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto pensaba en darme un tiro al pecho, en el féretro de oro, en los corridos que tocarían, en mi Tijuana hundida o derrumbada en el chingado oceano pacífico, por donde tantas veces llegaban pangas cargaditas de motita, que no me di cuenta cuando me cayó la federal, y si hubiera tenido mi escuadra con cachas de diamantes, me cargaba a más de uno para que de paso me mataran, pero no: la chingada escuadra también se había hundido guardada en mi casota en Playas de Tijuana. Eran, en verdad, chingaderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me presentaron con el chingón del Ministerio Público, también estaba un coronel, sus mandaderos,  y un mozo bien vestido que fue el primero en hablar: Don Félix, lo mejor es que coopere. Yo los vi a todos y murmuré: son chingaderas. Al coronel le dio mucha gracia, y me dijo el muy insensible: ora si que se le hundió todo el negocito, don Félix. Y como soltó una risita, todos los demás también se rieron a mis costillas. Ora si puedes decir que eres el jefe del Cártel del Oceano Pacífico, jojojo, jajaja, jijiji. Y entre risa y risa, decían también cosas como: podría reclutar tiburones de sicarios, o ballenas para mover la mota y la coca, jajaja, jijiji, jorjorjor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto se reían, que me dio mucho coraje, y les dije: A ver, bola de cabrones groseros, y toda la demás gente que se ahogó ¿qué? ¿Por qué no se burlan de ellos? Pero ni así dejaron de hacer chascarrillos sobre mi mala suerte, hasta que el catrín que habló primero, y que ya estaba rojísimo de tanto reir, me dijo, resoplando y recobrándose: Uuuy, don Félix, si para agarrar a cabrones como usted se tiene que hundir todo México, ¡que así sea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos siguieron riendose. Al final yo también me reí, y es que reirse de la desgracia ajena, aunque sea nacional, siempre es muy contagioso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-8775782023931294108?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/8775782023931294108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=8775782023931294108&amp;isPopup=true' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8775782023931294108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8775782023931294108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/el-diluvio-nacional.html' title='El Diluvio Nacional'/><author><name>Manuel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05990836136959802633</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00667742299283747479'/></author><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-721151729299838553</id><published>2010-08-16T01:47:00.001-05:00</published><updated>2010-08-16T01:48:47.485-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='a la carta.'/><title type='text'>¿Quieres un viernes a la carta?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 10px 0px; width: 683px; float: left; height: 45px;" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al medio día vas al remodelado a malecón a pasear con tu hijo. El Sol pega sabroso después de un verano particularmente frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pides un pescado al mojo de ajo en el Terraza Vallarta. Tu hijo está contento.&lt;br /&gt;Por la noche, de vuelta a casa, sales al patio&lt;br /&gt;Te sirves un whisky irlandés&lt;br /&gt;Sacas las bocinas y tu iPod&lt;br /&gt;Pones un disco del Reverend Bizarr  y después uno de Rainbow en homenaje al gran DIO&lt;br /&gt;Sacas tu lap top&lt;br /&gt;Te entretienes leyendo las palabras que has desparramado en las últimas semanas y que según tú se convertirán en un ensayo&lt;br /&gt;A ratos lees un oscuro libro de John Ajvide Lindqvist llamado “Déjame entrar” que te está gustando un chingo.&lt;br /&gt;Surfeas por dos tres páginas y caes en la cuenta que no has posteado en Recolectivo y a este viernes le queda una hora y media (allá en el D.F ya es sábado)&lt;br /&gt;Sientes el nocturno airecito helado del mar soplando en tu cara y piensas que si al mesero de la vida tuvieras que pedirle un viernes a la carta, pedirías uno como este y reparas en que con todo y sus escupitajos políticos, la vida ha valido la pena ser vivida.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-721151729299838553?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/721151729299838553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=721151729299838553&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/721151729299838553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/721151729299838553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/quieres-un-viernes-la-carta.html' title='¿Quieres un viernes a la carta?'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-4118306771860291414</id><published>2010-08-12T20:38:00.002-05:00</published><updated>2010-08-12T20:45:25.681-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='a la carta.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='controlzape'/><title type='text'>El restaurante</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;img src="http://www.nolecuentes.com/recolectivo/headers/hector.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una opípara cena el mesero le ofreció al comensal el café de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En qué consiste? - preguntó el comensal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Le traemos a su mesa un alambique portátil. En un recipiente colocamos anis, vodka y agua y los ponemos a calentar. Cuando hierve, el líquido viaja por el serpentín hasta el otro recipiente donde se junta con una mezcla de café, canela y cianuro. En unos segundos queda listo para servirse usando una espita. Le sugiero que no lo arruine pidiendo azúcar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comensal reflexionó que después de lo comido y vivido el café con cianuro era una excelente idea. Solo tenía una inquietud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sufre uno mucho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En absoluto - dijo el mesero. - Todos nuestros clientes tienen un paro cardiaco entre la segunda y tercera taza que se sirven y caen fulminados instantáneamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, tráigamelo - dijo el comensal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mesero regresó un rato más tarde con una bandeja, preparó el alambique y encendió un mechero que pronto hizo burbujear al líquido. Mientras las gotas del vapor condensado opacaban el serpentín, el mesero presentó al comensal la cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Comprenderá ud caballero que cobremos de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto - dijo el comensal mientras sacaba la cartera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, mientras el comensal probaba una segunda taza, se llevó una mano al pecho, lanzó un estertor y cayó sobre la mesa. Los ocupantes de las otras mesas fingieron no verlo y continuaron comiendo o platicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mesero se apresuró a limpiar la mesa y a llevar el cadáver a un depósito para el efecto. Cuando regresó a su puesto, el maître había llevado a la mesa a dos nonagenarios. De acuerdo a su experiencia, el mesero supuso que cada uno vívia temeroso de que su pareja se muriera primero y lo dejara solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mesero les presentó la carta, recitándoles el lema del restaurante: para la hora del café sus problemas estarían resueltos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-4118306771860291414?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/4118306771860291414/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=4118306771860291414&amp;isPopup=true' title='23 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/4118306771860291414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/4118306771860291414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/el-restaurante.html' title='El restaurante'/><author><name>controlzape</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00715985384120467119</uri><email>controlzape@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07156306607753772892'/></author><thr:total>23</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-6142447426419083592</id><published>2010-08-12T16:22:00.001-05:00</published><updated>2010-08-12T16:24:39.893-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='a la carta.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis nada más'/><title type='text'>Una sola noche.</title><content type='html'>&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px; CURSOR: hand" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/luis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue hace muchos años. La había conocido hacía poco y después de mucho trabajo de auto convencimiento, me animé y un viernes la invité a un pequeño café dentro de una vieja casona. Las mesas eran de madera y estaban en penumbra, sólo eran iluminadas por una pequeña vela en dentro de un vaso de cristal de colores. Al fondo, un tipo rasgaba suavemente una guitarra. El mesero nos sugirió unos cuantos vinos, pero yo no tenía idea si ella tomaba o no, así que mejor pedí la carta y le enumeré los platillos para que escogiera algo. Ella decía que no a todo y al final sólo pidió un café. Yo no supe que hacer y también ordene uno, aunque no acostumbraba tomarlo. Mis planes para una cena romántica se fueron al carajo en ese momento. Toda la noche intente acercarme, pero no pude hacerlo; físicamente ella estaba ahí, pero emocionalmente estaba lejísimos. Ahí sentado, sin saber que decir o que hacer para lograr conectar, nunca solté la carta del menú. Le di vueltas en mis manos toda la noche y la releí docenas de veces mientras intentaba alcanzar a una persona que nunca había estado a mi alcance. La noche terminó en solitario.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta la fecha, recuerdo casi todos los platillos y bebidas del menú de aquel pequeño café metido en una vieja casona; de ella recuerdo su nombre, pero no su rostro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-6142447426419083592?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/6142447426419083592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=6142447426419083592&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6142447426419083592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6142447426419083592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/una-sola-noche.html' title='Una sola noche.'/><author><name>Luis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14280239880510578761</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12105118661315896957'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-2984325680469758315</id><published>2010-08-11T18:44:00.005-05:00</published><updated>2010-08-11T19:07:44.784-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='a la carta.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='andreinski'/><title type='text'>Pues ya qué.</title><content type='html'>&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt;" alt="" src="http://www.nolecuentes.com/recolectivo/headers/andrea.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Ahí donde me ven, no siempre fui el ser de luz que soy, en algún momento de mi infancia fui una pequeña niña bonita y chantajista.&lt;br /&gt;La navidad de 1995 no ocurrió como yo esperaba. Yo ya sabía que eran mis padres los santaclóses pero también sabía que era la perdición de cualquier niño que sus padres se dieran cuenta de que su sucia mentira ha sido descubierta; los regalos nunca vuelven a ser lo mismo y después ni ganas le echan a esconderlos ni nada, así que no podía evidenciar demasiado mi molestia hacia mis progenitores, pero, una tarde de comida familiar post-navideña sucedió...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mesero, tráigame lo que usted quiera.&lt;br /&gt;- P-pero, ¿cómo?&lt;br /&gt;- Si, lo que quiera.&lt;br /&gt;- ¿lo que yo quiera? -dijo volteando a ver con extrañeza a mis padres.&lt;br /&gt;- Si, solo tráigame algo.&lt;br /&gt;- Bueno, pero, debe haber algo en la carta que te apetezca, niña...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis padres se volteaban a ver tratando de descifrar de qué se trataba esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No importa ya, tráigame algo que me quite el hambre.&lt;br /&gt;- Elija algo, vamos, ¿por qué no?&lt;br /&gt;- ¿por qué si? No, ya para qué, no tiene caso.&lt;br /&gt;- Jaja, ¿cómo que no tiene caso?&lt;br /&gt;- No, si le pido una hamburguesa ¿quién me asegura que no me va a traer un sándwich? &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;A Santa Claus le pedí en la cartita un pony y un brincolín ¡y me trajo el micro hornito!...  ¡y el rosita!&lt;/span&gt; ¿usted cree? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis papás abrieron los ojos como cacalotas y no supieron qué hacer. Mi papá tosió y se paró para ir a reírse afuera, mi mamá solo dijo "Tráigale un sandwich..." y volteó al cielo como preguntándose en qué se había equivocado y qué karma estaba pagando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pregunto yo cuando volteo al cielo es lo que iré a pagar yo. Que todos los santitos del cielo y la birjensita me amparen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-2984325680469758315?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/2984325680469758315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=2984325680469758315&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/2984325680469758315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/2984325680469758315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/pues-ya-que.html' title='Pues ya qué.'/><author><name>Andreinski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11066862534491436222</uri><email>perritandreinski@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02838375892564463026'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-9088563191732316843</id><published>2010-08-11T00:15:00.001-05:00</published><updated>2010-08-11T00:19:01.717-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kuruni'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='a la carta.'/><title type='text'>vivo de agua y cafeína.</title><content type='html'>Alguna vez mencioné (creo) que son melindrosa con la comida. En particular, no como pescados o mariscos (ocasionalmente alguna lata de atún –en agua- con mayonesa o en ensalada, quizás). En mi familia son muy prácticos y nunca fue un problema: desde muy chica aprendí a prepararme algo del refri yo y si se querían juntar para un restaurant dónde el menú consistiera exclusivamente estos alimentos ni me invitaban. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las complicaciones fueron cuando entré a Biología. El 90% de las prácticas de campo (aproximadamente 3-12 por semestre dependiendo las materias) eran en playas dos tres alejadas de la civilización. Allí había palapas con pescado fresco, bastante apetecible y muy barato. Cuando había tienditas yo sobrevivía de comida chatarra carísima en las tienditas: carbohidratos más grasa con sal o  más grasa con azúcar; cuando el lugar era MUY remoto y no había tienditas me la pasaba de palapa en palapa preguntando si vendían papas fritas. A veces tenía suerte, a veces no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias veces apechugué y comí lo que había (el hambre es canija, snif). Y nunca lo pude digerir: en ocasiones por el exceso de salsa valentina, o por la mareada en el bote donde tomamos muestras, o porque el sol me saca ronchitas… o porque hasta mi cuerpo es melindroso y nena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya mejor digo que soy alérgica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-9088563191732316843?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/9088563191732316843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=9088563191732316843&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/9088563191732316843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/9088563191732316843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/vivo-de-agua-y-cafeina.html' title='vivo de agua y cafeína.'/><author><name>Kuruni</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357613851462293414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13248064398313794116'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-7190150857980786201</id><published>2010-08-06T12:30:00.003-05:00</published><updated>2010-08-06T12:35:55.105-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noventas'/><title type='text'>Los 90</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 10px 0px; width: 683px; float: left; height: 45px;" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El primer acto que realicé en los 90, concretamente en el primer segundo, fue un enceste. Vivíamos en aquel entonces en el Edo Mex, en la colonia la Herradura.  En un enorme patio terraza teníamos montado un aro de básquet y en aquella gran fiesta de Fin de Año, pensé que la mejor y más original forma de iniciar una década era lanzando un tiro libre a las 00:00 horas. Aquella Navidad todos los parientes de Monterrey viajaron para pasar la Navidad con nosotros, los recién emigrados a México. Al momento de iniciar la década, mi hermano Adrián tenía trece días de nacido. Fue el diciembre de la invasión a Panamá y la Revolución en Rumania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen de Noriega refugiado en la nunciatura apostólica y la de Ceacescu y su esposa recién fusilados acaparaban la pantalla en una época en la que presentíamos que el mundo no volvería a ser igual. La Historia, diría Fukujama, estaba llegando a su fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viví el Mundial 90 en medio de unos catastróficos exámenes finales y aún así lo disfruté inmensamente. No estaba México y caían goles a cuentagotas, pero Roger Milla, Gascoine, Higuita, Canigia y Goycochea me hicieron pasar mañanas inolvidables. En términos académicos fue el peor año de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablar de música, lo sé, es  la tentación ineludible. Qué sería una época adolescente sin su música. El verano del 90 vieron la luz el Rust in Peace de Megadeth (este año Mustaine ha armado una gira de XX Aniversario) y el Seasons in The Abyss de Slayer, pero el verano del 90, fue, ante todo y sobre todo, el verano de La Polla Records. Aquella caótica y claustrofóbica tocada de la última carcajada de la cumbancha (Perpetua e Insurgentes), pudo haberse convertido en una notota roja de época con su portazo de antología. Ahora que lo pienso, faltó muy poco para que ocurriera una gran tragedia peor que news divine. Televisa se habría enterado de la existencia de la Polla, del  LUCC y del movimiento punketo azteca. No por nada el Evaristo optó por parar cuando llevaban unas once rolas. Por fortuna alcanzaron a tocar No somos Nada. Al año siguiente,  Eskorbuto en Tlalnepantla el día de mi cumpleaños, en la que a la postre sería la única tocada de los bilbaínos fuera de España en toda su decadente “historia triste”. Cuando pienso en la historia de Eskorbuto, en lo trágico de sus vidas, en ese poético escupitajo que son sus letras, me doy cuenta que ese prostituido concepto llamado punk, encontró su más auténtico y podrido néctar en la historia de este trío del otro lado del Nervión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el 92 morirían Iosu y Jualma y yo podría dedicar este y mil post más a hablar de Eskorbuto, pero estamos hablando de una década y en aquel feliz 91-92 se aparecieron por Tlane Obituary, Kreator, Death, Sadus, Pestilence, Cannibal Corpse, Sepultura en pleno (los brasileños visitaron la tienda de discos donde yo jalaba) Nuclear Assault, Deicide y Sick Off It All (en esta tocada descubrí la infinita potencia del hard core de NYC) y los carniceros vegetarianos del Reino Unido, Carcass. Toda esa pléyade metalera pasó por Tlane y nadie me lo platicó. Nunca he vuelto a vivir tocadas tan salvajes como las de la Arena López Mateos de Tlane. Ahora que acudo al House of Blues de San Diego en donde hasta la tocada del más furioso thrash-core es políticamente correcta y baja en calorías como todo lo californiano, extraño los tiempos que entrabas a la Arena López Mateos con serias dudas sobre si saldrías vivo de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 20 de noviembre de 1991 me tocó inaugurar Interlomas. El primer empleo en nómina de mi vida fue en discos Zorba de esa plaza. En el 91 fui por vez primera a Puerto Escondido y a Zipolite y abrí las blakeanas puertas perceptivas. En agosto del 92 volvimos a vivir a Monterrey y odié a mi tierra y a su mierdozo verano  más que nunca. En el 93 mi primo Héctor y yo entramos a jalar como conductores en un programa de media noche  en la radio y nos divertimos como enanos haciendo payasadas. Llegué a segundo semestre de Ciencias Políticas y me cambié a Derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a frecuentar el Esquizo y el Café Iguana. Unos noruegos con cara pintada empezaban a ganarle terreno al death metal, aunque en la radio sonaba fuerte el grunge y la gente me miraba como un abuelo anticuado cuando les hablaba de Maiden y Judas (y yo podría dedicar un post entero a defender la infinita superioridad del Heavy Metal sobre pearl glam y toda esa mierdoza cofradía de mugrientos malparidos en Seattle pero ya habrá tiempo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 94 fue el no va más, con la cruda del 1 de enero viendo los encapuchados en San Cristóbal y el colosiazo que me agarró en la cafetería de la escuela cuando me disponía a partir a celebrar el cumpleaños de mi tío Jos. Entré a trabajar a una librería, me estaba quemando entera la saga de Carlos Castaneda y Don Juan Matus y viajaba cuando podía a Real de 14, Zacatecas, Icamole y similares. En Navidad del 93 una novia me regaló unas Marteens que no me quitaba ni para dormir y mi pelo era largo, larguísimo y descuidado. En el 96 acabé la carrera, me fui a vivir a Groton Massachussets y en otoño di mi primer brinco por siete países europeos, incluido Islandia. El 18 de diciembre de 1996, en una peluquería de Nueva York, corté mi pelo después de cuatro años. Ese día empezó mi vida adulta. En el 97 fui moderador de un debate con los siete candidatos a la gubernatura de Nuevo León, empezamos a imprimir una revista mensual llamada Bitácora y después entré a jalar al Norte. El 98 fue el año que más vodka he bebido en mi vida. En el 99 me casé y dije adiós para siempre a Monterrey. Tijuana me esperaba. Fuimos de nuevo a Euruapan. El ultimo día del milenio y de la década pasé la mañana entera caminando por la playa tijuanera. La década que había iniciado lanzando una pelota a la canasta, llegaba a su fin y la despedimos, a las 11:59, de la mejor forma posible: cogiendo. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-7190150857980786201?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/7190150857980786201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=7190150857980786201&amp;isPopup=true' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7190150857980786201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7190150857980786201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/los-90.html' title='Los 90'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-3003921299882704737</id><published>2010-08-05T23:38:00.002-05:00</published><updated>2010-08-05T23:43:22.539-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noventas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='controlzape'/><title type='text'>El licuado</title><content type='html'>&lt;center&gt;&lt;img src="http://www.nolecuentes.com/recolectivo/headers/hector.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi década de los noventas estuvo repleta de malas decisiones, excepto dos de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer intento por escribir esta bosta narraba de qué iban esas dos decisiones no desastrosas pero a medio párrafo me di de cabeza con el teclado al quedarme dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí entonces que contar la ruina que fue la década de los 90s  quizá fuera menos aburrido. Estuve en ello hasta que me dí cuenta que ya llevaba ciento cuarenta y nueve cuartillas y apenas iba por 1991.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que mejor les cuento una anécdota pitera que ilustrará mejor lo que fue la última década del s XX para un servidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otoño-invierno de 1996 tenía una esposa gritona, una bebé cagona y una chamba de correveydile dantesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un viernes llegué a casa y mi propósito de darme un martillazo en la cabeza se vió frustrado ante un aviso ominoso de mi ex gritona:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La criatura ya no tiene pañales limpios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La criatura, además de cagona, tenía cutis de princesa medieval por lo que ponerle cualquier pañal desechable significaba una visita de emergencia al dermatólogo más cercano, así que usaba pañales de tela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ví el cerro de pañales cagados mientras me preguntaba cómo era posible que una mocosa de menos de 10 kilos produjera tal cantidad de mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, ahora los lavo - pensé y metí todos los pañales, así como estaban, a la lavadora, eché mengunges lavatorios y suavizantes, apreté dos botones y me fuí a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora aproximadamente más tarde descubrí que la lavadora se había convertido en el recipiente del más monumental licuado de caca que haya yo visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la fecha me arrepiento de no haber sacado una foto. La traería en la cartera para enseñársela a mi hija -ahora adolescente- cada vez que se pone impertinente para no echarle ganas a la escuela. Le diría:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, niña, esto es lo más notable que has hecho. Esfuérzate.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pd. Soy un padre horrible.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-3003921299882704737?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/3003921299882704737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=3003921299882704737&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/3003921299882704737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/3003921299882704737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/el-licuado.html' title='El licuado'/><author><name>controlzape</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00715985384120467119</uri><email>controlzape@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='07156306607753772892'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-6262898061887195805</id><published>2010-08-04T21:45:00.005-05:00</published><updated>2010-08-04T22:28:28.171-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hijo querido'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='andreinski'/><title type='text'>Te voy a querer, hija.</title><content type='html'>&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt;" alt="" src="http://www.nolecuentes.com/recolectivo/headers/andrea.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;He soñado que tengo hijos. Bueno, hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y soy yo misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He soñado que tengo entre mis brazos a una bebé pequeñita; blanca blanca de cabello oscuro, labios muy rojos y soy yo. Mientras cansada la veo dormir pegada a mi, me pregunto si ser mi propia hija me enseñaría a amarme como no lo he hecho, si haría un mejor trabajo que mi propia madre, si lograría forjar a un yo más seguro, menos defectuoso, más sana, más feliz, más plena... toco su mano pensando como hacerle saber que merece mi amor más grande, entonces la beso en la frente y ella crece y tiene una hija. Soy yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-6262898061887195805?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/6262898061887195805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=6262898061887195805&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6262898061887195805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/6262898061887195805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/te-voy-querer-hija.html' title='Te voy a querer, hija.'/><author><name>Andreinski</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11066862534491436222</uri><email>perritandreinski@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02838375892564463026'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-7796580773381600293</id><published>2010-08-04T17:45:00.004-05:00</published><updated>2010-08-04T18:09:11.638-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis nada más'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noventas'/><title type='text'>1994</title><content type='html'>&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px; CURSOR: hand" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/luis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Suelo decir que todo ocurrió en 1994, y no es solo por que yo haya crecido en los noventas, pero es verdad, todo sucedió en 1994. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunos ejemplos: Todos sentíamos que en un tronar de dedos íbamos a ser parte del primer mundo con el flamante TLC. El primero de Enero se levantó en armas el EZLN (aún recuerdo las noticias, lagañoso, preguntándome si había despertado en otro país, donde se veían guerrilleros en la selva). Todavía estaba vivo y deleitando a las señoras Paco Stanley. Nino Canun preguntaba que opinábamos. El rocksito mexicano se componía de el Tri y sus 25 años, (¿Pobre soñador?) Mana&lt;i&gt; roqueaba&lt;/i&gt; durísimo, Caifanes ya iba de salida con &lt;i&gt;El Nervio del Volcán&lt;/i&gt;, Café Tacuba tenía &lt;i&gt;Re&lt;/i&gt; al aire y Santa Sabina (de la que nunca, nunca fui fan) hacia lo mismo con &lt;i&gt;Símbolos&lt;/i&gt;. Conocí al Haragán y CIA. Así como también a toda la fauna que componía el rock rupestre; Lira, Mara, Isis, Blues Boys, Bostik, Arturo Meza, Rockdrigo, Jaime Lopez, etc, etc. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A Colosio lo expulsaron del mundo de los vivos en Lomas Taurinas. Recuerdo que yo estaba en la calle vagando con mis amigos, cuando llegó uno y dijo &lt;i&gt;"Mataron a Colosio"&lt;/i&gt; (frase que después se volvería chiste para todo), a mí no me cayó el veinte sino hasta en la noche, que vi las noticias. Recuerdo el desmadre que se traían en los medios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y lo más importante, por lo menos para mí. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era el 8 de abril y yo iba regresando de Tequisquiapan con unos amigos (tengo ahí las fotos, las miro y no puedo recordar nada de lo que hice aquel día), me despedí de mis amigos porque iban a ir a un juego de básquet o algo así. Llegué a mi casa y al entrar, me dijo mi hermana:&lt;i&gt; "Oye, mejor siéntate"&lt;/i&gt;. Me reí y dejé mis cosas en el sillón. Me seguí hacia mi cuarto, pero ella repitió:&lt;i&gt; "En serio, siéntate, Cobain se murió". &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No sé porque, pero supe que no era broma, me quedé en pausa y dijo:&lt;i&gt; "Sí, mira en MTV, han estado pasando la noticia todo el día"&lt;/i&gt; como zombi prendí la televisión de mi cuarto y me senté en la orilla de la cama. Estaba un video de no sé quien, pero iba pasando una cintilla negra que decía &lt;i&gt;"El día de hoy fue encontrado el cuerpo sin vida de Kurt Cobain, vocalista de Nirvana, en el estudio de su residencia en Puget Sound, Seattle"&lt;/i&gt; y así seguía, repitiéndose ad nauseam. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de eso no recuerdo muy bien que pasó, en completo estado de idiotez llegué al auditorio en donde estaban mis amigos, y con solo verme supieron que algo andaba mal. Me senté en el suelo y creo que les dije&lt;i&gt; "Se murió Cobain"&lt;/i&gt; y me quedé callado, hasta ahí llega mi memoria. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tal vez parezca algo exagerado, pero yo tenía dieciséis años (catorce la primera vez que escuché &lt;i&gt;Nevermind&lt;/i&gt; y me voló la cabeza) y al igual que un chingo de mocosos, había encontrado en Nirvana todo un mundo nuevo. Nunca llegué a idolatrar a Cobain al punto de santificarlo ni idealizarlo, pero en ese momento, con su muerte sentí un vacio cabrón; sólo podía pensar&lt;i&gt; "¿Y ahora qué?"&lt;/i&gt; Eso fue lo que mas me dolió; saber que nunca iba a escuchar un nuevo disco de Nirvana. Poco después salió el &lt;i&gt;Unplugged In New York&lt;/i&gt;, pero no era lo mismo. Desde la Muerte de Cobain nunca he esperado un disco con tanta emoción, ni siquiera uno de los Counting Crows (de los que me hice adicto en esas épocas con Mr. Jones). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero bueno, también en esos años sonaban Soundgarden con&lt;i&gt; Superunknow&lt;/i&gt; (outshine! outshine!) y Pearl Jam con el&lt;i&gt; Vitalogy&lt;/i&gt;, los Stone Temple Pilots y su &lt;i&gt;Purple&lt;/i&gt; (tiempo después me cagó la madre Scott Weiland, por eso no soporté a Velvet Revolver, por mucho amor que le tuviera a Slash). Candlebox me encantaba (esos videos de Samuel Bayer), Sponge, Dig, Moist, Mother Love Bone, Screaming Threes, Mudhoney, Tad, Sonic Youth! (¿Se nota lo adolescente&lt;i&gt; wanna-be-in-Seattle?&lt;/i&gt;) Guns´n Roses con los &lt;i&gt;Use Your Illusion&lt;/i&gt;, (y como olvidar You Could Be Mine, banda sonora de Terminator 2, con unos efectos que en ese tiempo nos dejaron pendejos a todos) Pantera todavía andaba por ahí, igual que Sepultura y A.N.I.M.A.L. Metallica ya había sacado aquel polémico álbum negro. Björk, Tori Amos y P.J Harvey despertaban mis inocentes pasiones (si, P.J. Harvey, con todo lo fea que es, me encanta), Cranberries, Flaming Lips y Stone Roses se escuchaban, Perry Farrel traía su nuevo proyecto (que a mi me gustaba mas que Jane´s) Porno for Pyros, Trent Reznor sonaba con &lt;i&gt;The Downward spiral&lt;/i&gt;. Creo que el reverendo alegría Manson ya le gustaba a muchos (a mi nunca). También, empezaban sus pininos The Offspring (You gotta keep 'em separated) y Green Day. Bad Religion y D.R.I por ahí estaban, y lo más sorprendente de esa epoca, un güero extraño que gritaba a los cuatro vientos que era un perdedor. En MTV pasaban Beavis &amp;amp; Butthead y todavía se podía escuchar metal en Headbangers (Carcass, At The Gates, Cannibal Corpse, SYL!, etc, etc.) con Alfredo Lewin. Aún era un canal de videos en donde pasaban videos. Recuerdo que dejé de ver MTV el día que pasaron un video de Luis Miguel, en ese momento supe que se había iniciado su lenta pero segura transformación en el intestino grueso que es ahora. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo ya había dejado la escuela y me dejaba el cabello largo, (que llegaba hasta media espalda el día que me lo corté), el futuro me tenia sin cuidado, mi novia me había dejado por un anciano (creo que tenía 22 algo así) y yo me pasaba todo el día en la calle, con mis amigos, patinando, gastando un paquete de pilas cada dos días en mi Walkman Sony, que estaba raspado, roto y pegado por todos lados con cinta de aislar. Mi guardarropa consistía en unas botas mineras, unos pantalones tan rotos que no se como se sostenían, una bermuda negra, tres playeras y una sudadera que no me quitaba ni para dormir. Todo eso me hacia merecedor, según mis amigos, del apelativo "Señor Elegancia en el Vestir, siempre listo para cualquier ocasión". Se avergonzaban de mí y no me importaba. Empezaba a ayudarle a un amigo a tatuar, y poco tiempo después la gente preferiría que yo hiciera todo, en ese tiempo me hice mi primer tatuaje yo mismo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También ese año casi me mato en una moto. Una Caribe me centró con el cofre (supe que era Caribe hasta después, yo nunca la vi) y me hizo volar cuatro metros. Caí de cabeza, rompí el casco y me fracture la clavícula en tres partes. Anduve dos meses con un aparato en los hombros que me hacia caminar como Pepe el Toro. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Eso y mucho más pasó en 1994. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Y que ha pasado en todos los años que siguieron a ese increíble 1994? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me hice mucho muy viejo. Conocí a muchas personas, muchas muy valiosas, otras no tanto. Pasé por mil aventuras y afortunadamente salí casi ileso de todas ellas. El futuro sigue sin importarme mas allá de lo necesario y no maduré casi nada, mi guardarropa ha aumentado muy poco, sí, pero no mucho. Tengo un poco más de tinta en el cuerpo, más canas en la cabeza, y más parches en mi corazón de pollo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero aun puedo voltear y ver todo aquello que me hizo ser lo que soy, y puedo ver claramente que fue en 1994 cuando todo sucedió, lo demás solo es inercia. Lo siento por todos aquellos que no les tocó vivir esa revolución (tal vez aún no lo parece así, pero creo que el tiempo me dará la razón) y que sólo vivieron los desabridos finales de los 90´s y unos 2000 muy, muy extraños, pero que no tienen la fuerza y la inocencia que teníamos en aquellos tiempos cuando los CDs eran raros todavía y la falta de internet nos obligaba a buscar hasta debajo de las piedras cualquier cosa que uno quisiera. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y aquí es cuando me levanto trabajosamente y con mi bastón le doy en la cabeza al primero que diga que los noventa no fueron maravillosos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-7796580773381600293?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/7796580773381600293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=7796580773381600293&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7796580773381600293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7796580773381600293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/1994.html' title='1994'/><author><name>Luis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14280239880510578761</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12105118661315896957'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-3266535932714585641</id><published>2010-08-03T02:51:00.004-05:00</published><updated>2010-08-03T04:12:27.250-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manuel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noventas'/><title type='text'>Los noventas son una mierda</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 683px; height: 45px;" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los noventas fueron una mierda. ¿A quien hay que mentirle? No había internet para bajar música que debí buscar debajo de las piedras, y la mayoría de mis contemporaneos eran fans de bandas que fueron para la música que me gustaba lo que Poison fue para Iron Maiden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, Enrique Huerta y su acólito, Jaime alias el Checheiked, eran un par de estúpidos que aprovechaban la baja estatura y los cabellos rubios del primero, y la jeta abotargada del otro, para vestirse - e indudablemente sentirse - igual que Kurt Cobain y Chris Novoselic. Yo los veía ir y venir en la prepa, y ellos eran tan malos como un ratón en el cubil de un elefante. A mi me gustaba mucho el hardcore y el punk, y toda esa caquita manoseada por las grandes disqueras que se lanzaron a comprar firmas &lt;span style="font-style: italic;"&gt;indies &lt;/span&gt;me ahuevonaba sobremanera. A mi el grunge siempre me pareció el estertor final de un asunto que comenzó en Washington D.C., Los Angeles y Nueva York. Seattle siempre ha sido una mierda de ciudad: pretenciosa, nublada y esnob. Como Tijuana, que también se halla razones para forzar su aparición en el mapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi los noventas es la historia de la enorme dificultad que padecí para hallar discos, casets, viniles o cualquier porquería que de verdad apestara a punk y hardcore. A Green Day lo colocaron un día en una tienda local de rock que navegaba con bandera de malvada y underground, pero jamás logré hallar un buen tape de los Descendents, de The Adolescents, y cuando pedía a Crass, el rockero afranelado con sus sobadísimas martens me corregía diciendome que se llamaban The Clash. Y yo sufrí y padecí la inexistencia del torrent y el peer to peer. Mi única oportunidad era escudriñar San Diego, en busqueda de fanzines y pasquines punkies para escribirles y comprarles casets. Así conseguí a los Varokers, a The Exploited, a The Fucks, a Rites of Spring, a Minor Threat, a los Teen Idles y La Polla, Eskorbuto, Kortatu, Kingla y No Means No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los noventas fueron una mierda porque muchas de las mujeres que me gustaron en la secundaria y en la preparatoria tuvieron que dejar pasar diez o quince años para terminar encamadas conmigo. Más viejas e irremediablemente locas. Cascajos de aquel esplendor inalcanzable de la adolescencia. La última vez que me tiré a una, concluí precisamente que los noventas fueron una reverenda cagada. Una broma del tiempo que todo termina por trastocar y trastornar, transformando a unos en imbéciles, a otros en divorciados, a unos más en fracasados y a muchos en frustrados o putas consumadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sea difícil hallar relación entre la diatriba anterior y la decada de marras. O más bien, la relación no es obvia. Se trata de un algoritmo rebuscado: Tuve que salir de los noventas e ingresar a una nueva decada para aliviar muchas de mis urticarias musicales, sexuales e intelectuales. Lo que si es que todos esos años que atravesé acompañado de mi pubertad y adolescencia, son la prueba no negociable de que eventualmente todo acontece, aún cuando el acontecimiento sea en realidad una metáfora triste sobre el paso del tiempo y hacerse viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya, si alguien me hubiera dicho, en 1995, que tendrían que pasar diez años para que por fin tuviera discografías completas de mis bandas favoritas, o el dulzor inconfundible del pubis de G. en esta mi noventera boca, hubiera dicho lo mismo que escribo ahora: los noventas son una mierda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-3266535932714585641?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/3266535932714585641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=3266535932714585641&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/3266535932714585641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/3266535932714585641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/08/los-noventas-son-una-mierda.html' title='Los noventas son una mierda'/><author><name>Manuel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05990836136959802633</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00667742299283747479'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-2135100972409958501</id><published>2010-07-30T15:54:00.001-05:00</published><updated>2010-07-30T15:56:42.979-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hijo querido'/><title type='text'>MI QUERIDA HIJA NUNCA NACIDA AMBER ARAVENA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 10px 0px; width: 683px; float: left; height: 45px;" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que yace en el culo  de Ámber Aravena&lt;br /&gt;Amber Aravena Sandoval&lt;br /&gt;Ediciones Daxdalia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Daniel Salinas Basave&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede ser leído como un relato autobiográfico, como una apurada confesión redentora o como el incurable desvarío de una mujer ebria frente al Océano Pacífico. Se puede tomar como un desgarrador drama existencial o como una simple tomadura de pelo, un digno ejemplar en la gran biblioteca de los libros que no existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es real Amber Aravena? En teoría, si le creemos al prólogo de Irenio Viqueira, Amber Aravena es una mujer chilena de carne y hueso que un día, para escapar de las garras de una depresión, decide empezar a escribir en un blog a manera de terapia.&lt;br /&gt;Según el esbozo autobiográfico que nos regala la supuesta autora de estas caóticas memorias, Amber Aravena nació en Temuco Chile un 24 de febrero de 1970. Su padre fue un funcionario provincial en el gobierno socialista de Salvador Allende y en 1973, a raíz del golpe de Augusto Pinochet, se exilió con toda su familia a México. A los tres años de edad, Amber tuvo que viajar más de 30 horas dentro de la cajuela de un carro que llevó a su familia hasta la frontera con Bolivia, desde donde lograron tomar un avión hasta México, país en donde vivieron como exiliados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, esta experiencia es minimizada en la autobiografía de Ámber, cuyo primer capítulo se refiere a un episodio de su infancia que nada tiene que ver con exilios políticos y que al parecer le generó un trauma insuperable. La pequeña Amber creía en la existencia de un monstruo rojo con cuerpo de serpiente y hocico de coyote que habita en la taza de algunos baños del mundo. El miedo a ese monstruo provoca que la pequeña Amber tenga graves dificultades para defecar, aún en su vida adulta. Esta escatológica confesión, tan poco común para abrir el relato autobiográfico de una mujer joven, es la introducción a la intrincada personalidad de Amber Aravena, una mujer que dice estar deprimida aunque se doble a carcajadas. Su relato lo empieza a escribir desde una casa en una playa de Cabo San Lucas a donde ha ido a refugiarse después de consumar su divorcio con un norteamericano y tras pasar meses en un hospital oncológico infantil en el lecho de muerte de su hijastro, que al final pierde la batalla con la leucemia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejemos que sea la propia Amber quien en un párrafo textual describa su situación: Estoy deprimida. Estoy oficial, científica y soberanamente deprimida. Las causas varían según el psiquiatra. El efecto es el mismo. Aquí sí no hay vuelta de hoja ni lugar al debate ¿Qué le pasa a Amber Aravena? pregunta al unísono el Colegio de Psiquiatras del quinto infierno. E-S-T-Á D-E-P-R-I-M-ID-A-A-A contestan en coro doctores, enfermeras, pacientes, mascotas. Ya ven, tan fácil que es aceptarlo. Amber Aravena está deprimida ¿Qué tiene de particular? Kleber, mi psiquiatra, llegó a diagnosticarme que la depresión es mi estado natural. Dijo algo así que en la oscuridad de mis estados depresivos yo me muevo como un pez en el agua. Tal vez debió haber sustituido la metáfora por un lagarto en el pantano o una lombriz en el lodo. Sería más apropiado. En fin, es lo de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que una vez aceptado el padecimiento, no me resta más que gozar de la depresión. Y tú, improbable lector, ¿Qué piensas al respecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es Amber Aravena según sus propias palabras y la forma de describir su propia felicidad es bastante sui generis: Mi felicidad es una niña en patines de hielo deslizándose a toda velocidad por una delgada superficie a punto de romperse. Bajo el hielo hay un abismo sin fondo poblado de monstruos (ahí debe habitar el monstruo de la taza del baño por cierto) Pero en este momento la niña está patinando como si nada. Si la capa de hielo es gruesa o está a punto de derretirse es cosa que le tiene sin cuidado. Hoy estoy patinando, mañana quien sabe. No hay que buscarle misterio donde no lo hay. Amber Aravena está feliz porque está deprimida y punto. La combinación de Tafil, Casillero del Diablo, té de coca y una visión del Pacífico al atardecer es una excelente receta. La fórmula de la felicidad que buscaron los alquimistas. No es eterna por supuesto Pero ¿Que hay eterno en esta vida?. Esta es Amber Aravena, real o ficticia, carnal o etérea, mentirosa o desgarradoramente sincera y estas letras escupidas es lo que yace en su vientre&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-2135100972409958501?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/2135100972409958501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=2135100972409958501&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/2135100972409958501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/2135100972409958501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/mi-querida-hija-nunca-nacida-amber.html' title='MI QUERIDA HIJA NUNCA NACIDA AMBER ARAVENA'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-8711216966947704144</id><published>2010-07-29T18:23:00.001-05:00</published><updated>2010-07-29T18:26:05.513-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hijo querido'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis nada más'/><title type='text'>La mamá de Paco.</title><content type='html'>&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px; CURSOR: hand" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/luis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El caso más vergonzoso de amor filial que he conocido fue el Paco, un compañero de la secundaria.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Paco era, de entrada, un idiota latoso. Era encimoso, metiche, llevado y además de todo, era de esos pericos sin imaginación que sólo repiten las bromas de los demás. Pero el karma le cobraba a Paco todo lo odioso que era de una manera brutal: su mamá era cristiana; peor aún, era de esas cristianas con iniciativa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Varias veces, durante clases, su mamá llegaba a la escuela y primero, se metía con la directora a hablar durante horas sobre nuestros pecados (la directora era católica apostólica romana, pero las dos coincidían en que todos nosotros estábamos poseídos por Satanás) y la mejor forma para meternos en cintura. Después, a media clase,  tocaba a la puerta y le pedía permiso a la maestra para pasar y darnos unos “regalos”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Imaginen esto: Un salón de tercero de secundaria repleto de parias corridos de todas las escuelas públicas. La mamá de Paco pasando lugar por lugar regalándonos dulces y paletas, animándonos a visitarla en su casa, en donde tendría “unos refresquitos” para todos. Paco se hundía en su lugar y nosotros lo mirábamos con lástima. Luego nos burlábamos salvajemente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un día tuvimos que hace un trabajo en equipo; no recuerdo que fue lo que paso y porque no pudimos saltarnos la casa de Paco, pero al final quedamos de vernos ahí por la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A su casa llegamos el grupo de siempre, que incluía a varios de los más bestias y carrillas del grupo. Tocamos a su puerta y Paco nos abrió, haciéndonos pasar a una salita frente a las escaleras. Nos dijo que lo esperáramos tantito en lo que sacaba a su perro al patio de atrás. Nos quedamos parados viendo, en la mesa del comedor, muchos vasos y una jarra de agua. En ese momento, Pedro dijo, mientras abría la puerta que estaba debajo de la escalera:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Paco, voy a pasar a tu baño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde el patio escuchamos a Paco decir:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Si, pas…NOOOO!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pedro abrió la puerta y al “NOOO! “ de Paco se sumó el “AYYYY!” de su mamá, que estaba sentada en la taza con la falda en los tobillos. Pedro completó el coro con un “AHHH PERDÓN!” mientras cerraba la puerta con un azotón.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La señora nunca regresó a la escuela ni nos volvió a invitar a su casa. Creo que en el fondo, Paco estaba agradecido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-8711216966947704144?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/8711216966947704144/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=8711216966947704144&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8711216966947704144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8711216966947704144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/la-mama-de-paco.html' title='La mamá de Paco.'/><author><name>Luis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14280239880510578761</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12105118661315896957'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-4430917237319691828</id><published>2010-07-23T15:59:00.001-05:00</published><updated>2010-07-23T16:02:19.573-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuidado con el perro'/><title type='text'>Todos los perros van al cielo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 10px 0px; width: 683px; float: left; height: 45px;" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Debo conjurar mi culpa. Una noche del 2005 me sucedió algo que hubiera deseado nunca me sucediera en la vida: Maté a un perro. Sólo puedo argumentar ante el tribunal de mis remordimientos, que me fue imposible evitarlo, literalmente imposible. Se me ha tachado a menudo de ser insensible ante el sufrimiento ajeno y sí, algo hay de cierto en eso. Pero si algo no puedo soportar, es que alguien maltrate a los animales o a los niños. Ese par de costumbres tan mexicanas las aborrezco. Por ello profeso un odio brutal a quienes matan o dañan de alguna manera a los perros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre creí que era posible frenar, hacer algo para evitarlo. Ya he comprobado que no. Quien haya conducido por la noche en la Carretera Escénica Tijuana-Ensenada,  sabe que no hay luz mercurial. También sabe que la neblina suele ser la regla y la claridad la excepción. Los días de guardia abandonaba la Redacción casi a la media noche. Me gusta retornar tranquilamente a casa, sin prisas ni aceleres de ningún tipo, escuchando buena música. Sólo cuando las calles están desoladas disfruto verdaderamente manejar. La cuestión es que iba conduciendo por la Carretera Escénica, como a las 12:30 de la noche, a unas 65 o 70 millas cuando en una curva en un de repente, una miserable fracción de segundo, veo un bulto parado frente a mí. Hay cosas que suceden demasiado rápido. Intenté frenar y volantear, pero antes de cualquier cosa sentí el golpe fulminante, seco, metal contra carne. Todo intento de salvación fue infructuoso. Sólo sobrevivió el remordimiento cruel, el querer revivir una y otra vez la imagen y concluir en que no estaba en mis manos hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hipersensible como soy, me fue inevitable no pensar en símbolos, mensajes, señales. La cruel aleatoriedad puso a un perro en medio de la Carretera Escénica justo en el segundo en que yo pasé por ahí. O no lo sé, pues lo que recuerdo es que el perro no cruzaba, sino que estaba estático, como quien aguarda su muerte impávido, hierático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo deseo que la muerte haya sido rápida y que haya un cielo de perros desde donde este can me perdone.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-4430917237319691828?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/4430917237319691828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=4430917237319691828&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/4430917237319691828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/4430917237319691828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/todos-los-perros-van-al-cielo.html' title='Todos los perros van al cielo'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-7396772665923167420</id><published>2010-07-21T17:43:00.005-05:00</published><updated>2010-07-21T17:50:35.422-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuidado con el perro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Luis nada más'/><title type='text'>Dos perros.</title><content type='html'>&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px; CURSOR: hand" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/luis.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno de mis primeros recuerdos es de cuando tenía unos cuatro o cinco años.  Mi tío Roberto nos regaló una perra basset hound, (la de los zapatos, decía yo) y en un acto que supongo en el fondo tenía buenas intenciones, mi hermana la llamó Roberta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo estaba jugando con mis carritos en el jardín de la casa y Roberta estaba echada sobre su cobija favorita. Supongo que en ese momento me pareció una idea genial usar el lomo de Roberta como carreterita montañosa y me acerqué a ella con mis carritos en mano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;RUUUUUUUUUUUUUUNNNNN&lt;/i&gt;  -hacía yo con la boca mientras pasaba mi carrito por el lomo de Roberta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr&lt;/i&gt; –hacía Roberta en respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;RUUUUUUUUUUUUUUNNNNN&lt;/i&gt; –seguía yo acelerando por su cola, lomo y nuca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr&lt;/i&gt; –seguía Roberta demostrando su inconformidad ante las carreras automovilísticas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;RUUUUUUUUUUUUUUNNNNN&lt;/i&gt; –Insistía yo, creyendo que Roberta le hacía coros a mi motor imaginario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-style: normal; "&gt;&lt;i&gt;GRRRRRRRRRRRRRRR/ACK&lt;/i&gt; –Roberta me mordió en la cara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/i&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo el rápido movimiento de Roberta, su aliento en mi cara y luego algo húmedo escurrir por mi mejilla. No me espanté porque creí que era su baba, pero mi mamá, que estaba cerca y oyó el último gruñido,  soltó un grito al verme la cara llena de sangre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Roberta me mordió en la frente; uno de sus colmillos se clavó a medio centímetro de mi ojo, justo en la orilla del parpado. Aún tengo la cicatriz. Roberta vivió varios años más, pero nunca volví a jugar cerca de ella.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde entonces, cada que veo un basset hound, muy quedito y entre dientes, hago &lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;i&gt;ruuuuuuuuuunnn.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El primo de mi amigo Javi tenía el bóxer más estúpido que he conocido, el Charly.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada que lo dejaban salir de la casa, lo único que hacía era perseguir a los autos que pasaban frente a su reja. Pero aquí es en donde entraba la estupidez del Charly, que en lugar de perseguir y ladrarle a los autos como todos los perros, lo que hacía era intentar morder las llantas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa era la fascinación del Charly, tratar morder una llanta en movimiento. La calle en la que vivía estaba empedrada y cerca de un cruce, así que los autos pasaban no muy rápido, lo que en teoría ayudaba en su obsesión.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde la banqueta, veíamos divertidos como el Charly se echaba detrás de un auto estacionado, esperando. Luego, cuando un auto pasaba, Charly se arrancaba detrás de el, y sin soltar un solo ladrido, lanzaba todas las mordidas que podía hasta que el auto se alejaba. Después regresaba a su escondite a esperar el siguiente auto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esto nos divertía bastante, pero nunca como aquel día cuando el Charly logró cumplir su sueño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No recuerdo que auto era ni como le hizo el Charly, pero consiguió morder la llanta. Y no la soltó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Recuerdan esas caricaturas en donde un perro muerde a alguien en las nalgas y se queda ahí clavado?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con la boca abierta vimos como el Charly, en un acto de heroísmo perruno, no aflojó la mordida cuando la llanta, siguiendo las leyes de la física, siguió dando vuelta. Y no la aflojó aún cuando la llanta dio varias, varias vueltas. El pobre Charly nomás daba costalazos en el empedrado, pero aguantó hasta que el conductor se dio cuenta de que traía a un perro en la llanta y se detuvo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aún sin soltar un solo ladrido, el Charly, hecho una mugre, regresó por la calle. Llegó frente a su reja y se echo a esperar el siguiente auto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Charly era un idiota, pero era muy feliz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-7396772665923167420?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/7396772665923167420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=7396772665923167420&amp;isPopup=true' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7396772665923167420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/7396772665923167420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/dos-perros.html' title='Dos perros.'/><author><name>Luis</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14280239880510578761</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='12105118661315896957'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-5036261903117000906</id><published>2010-07-20T03:24:00.006-05:00</published><updated>2010-07-21T15:02:21.638-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuidado con el perro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manuel'/><title type='text'>Life is a bitch</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 683px; height: 45px;" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/manuel.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijiste que me fuera, y en cambio fui al patio por la perra para cortarle el pescuezo. No me llevaría la lavadora, ni la secadora, tampoco el grabado que le compré al idiota de mi hermano solo para que no hiciera el ridículo en su exposición desangelada. Mataría al schnauzer gigante que te regalé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú no me viste porque al salir a la calle diste con la puerta a mis espaldas, y yo caminé a la izquierda y brinqué la cerca ensimismado de coraje, reventando en miles de reproches a mi suerte. Siempre soy el malo, siempre soy el victimario, el peor de todos los hombres. Si tal es mi suerte, cerremos el telón con tu estúpida perra de mil dólares, pedigree y cortes de pelaje a treinta dólares con shampoo. En la oscuridad del patio, te escuchaba lloriquear mientras hablabas por teléfono con tu mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces caminé a hurtadillas hasta donde estaba la schnauzer - cuyo nombre prefiero omitir - y la vi echada sobre sus patas, la lengua de fuera y sus orejas recortadas y puntiagudas erectas y atentas. Sabía que yo la merodeaba, pero que tanto puede saber un perro cuando un hombre se dispone a acuchillarlo. Seguro me distinguió desde que salté a su redil, en puntillas entre las enormes mierdas que tú olvidabas recoger y que hedieron toda la parte trasera de la casa. En cambio yo apenas distinguí su silueta negra y abultada hasta que le tuve a metro y medio de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué el cuchillo y medité la estocada. Eras tú a quien debía apuñalar. Tú y tu neurosis, tú y los malentendidos sempiternos, tu inteligencia maniqueista, tus criterios blanquinegros, controladores, retentivos. Tú y la idea equivocada que tuviste siempre de mi, que fui, soy y seré un don nadie. Tú que casi condicionabas tus hermosas nalgas por una pulsera de Tiffanys.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces la luz automática se encendió y la perra levantó la cabeza para contemplarme con sorna y despreocupación. Era como si supiera que no estaba ahí para alimentarla, ni para jugar con ella, y como si además supiera que mi estupidez me haría olvidar el sensor del foco, que me sorprendió, cuchillo en mano, inmóvil frente a tu perra. Tú me descubriste desde el sillón de la sala, y gritaste horrorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saliste por la puerta trasera gritando. Llevabas el teléfono en mano, y yo me abalancé sobre la schnauzer para tomarla como rehén. Incluso puse el cuchillo bajo su cogote y amenacé con rebanarle el pescuezo si no te callabas. Dejaste de gritar en seco, con los ojos desorbitados y tu peinado de sesenta dólares encrespado de horror. Temblabas. Luego suplicaste. La soltaría solo si te callabas y me dejabas largarme. Caminé con el animal bajo mi brazo izquierdo, y resultó ser un rehén mesurado y tranquilo. Sentí su lengua en mi antebrazo. Parecía decirme: sereno, muchacho, que estamos juntos en esto. Cuando alcancé la calle, me subí al auto con ella y arranqué. Cinco cuadras después entendí lo ridículo que fue todo, lo patético de la escena, conmigo huyendo con tu perra, como si fuera un secuestrador de ínfima estofa, y abrí la portezuela para soltarla. Al acelerar, en el retrovisor, todavía la vi erguida sobre sus cuartos traseros, viendo como su verdugo ponía pies en polvorosa. Al salir de la colonia, paranoico y asustado, imaginé que una veintena de polis venían tras de mi, a ponerme una madriza ejemplar por desordenar la tranquilidad de un barrio pudiente, de gente decente con perros finos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al paso de las semanas me hiciste llegar mi ropa y cachivaches por mensajería, y arrepentido te marqué. Te extrañaba. Refugiado en casa de mi madre, rememoraba tus deliciosas nalgas y la oquedad clasemediera donde me había instalado durante los tres años más tranquilos de mi vida. Te pedí perdón, y me perdonaste con ese tono que también implicaba despedida. Me hablaste como si trataras con un loco, y no era para menos. Había intentado matar a tu perra. Y la schnauzer, te pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que deshacerme de ella, me explicaste. La pobrecita - dijiste - quedó traumada por el episodio. No había forma de alimentarla sin que gruñera o mostrara los colmillos. Quedó muy alterada por el suceso y tuve que mandarla a dormir. Ya estaba muerta. Yo me quedé callado, en un silencio que me hizo recordar la tarde cuando, a regañadientes, desembolsé mil dólares para comprar el perro que colmaría las fantasías que suelen tener todas las parejas funcionales del mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-5036261903117000906?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/5036261903117000906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=5036261903117000906&amp;isPopup=true' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/5036261903117000906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/5036261903117000906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/life-is-bitch.html' title='Life is a bitch'/><author><name>Manuel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05990836136959802633</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='00667742299283747479'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-2287075350399926280</id><published>2010-07-19T20:30:00.001-05:00</published><updated>2010-07-19T20:32:26.383-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuidado con el perro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kuruni'/><title type='text'>a mí me gustan más los gatos.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/kuruni.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 683px; height: 45px;" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/kuruni.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los perros que ladran me dan mucha risa. Hasta para la maldad hay que ser inteligente: si te chingas a alguien (léase robar, matar, o lo que sea). ¿vas a dar la cara y decir “si yo te puse trabas porque te tengo envidia”? “yo lo maté porque se lo advertí al pendejo”. claro que no. Y cuándo lo hacen (cantar pleito) o el pleito se da en ese instante (que traes/pues tú y a los dos segundos ya se armaron los golpes) o no se da y se queda así: con uno tratando de chingar y el otro ignorándolo (o riéndose), o con los dos jugando a que se insultan (yo respeto). A menos que estés en una posición privilegiada (tipo ser dictador y estar bien protegido) eso de andar ladrando pleito es muy muy tonto. Si eres malvadón y quieres chingarte a alguien allá tú. Pero, en serio ¿lo vas a cantar antes? ¿Así de “te voy a matar” para que si se da te busquen a ti primero? Me parece muy ilógico. El ladrar es para someter, para meter miedo. Para llamar la atención. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo de algo que le pasó a la prima de una amiga (ajá). La pretendía un chavo y jugaban a que se peleaban y se coqueteaban y pues yo estoy puesto y te rajas y tonterías así. Le era entretenido a ambos (supongo) y así estuvieron un rato y lo único que ganaron fue una reputación de estar medio mensos con el grupito con el que se juntaban. Un día equis se dejaron de ver y ella fue a despedirse porque se iba a no se dónde (de su mamá, ellos no se hablaban tanto ni amigos eran). Y en una salida de la señora a atender la puerta él se acercó, tomó su rostro y la besó. Ni hola dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se si sea cierto que los perros que ladran no muerden. Pero sí que lo perros que no ladran son más peligrosos: desde el amigo que me saludó por teléfono cuando llamó a mi casa para avisar que iría a visitarnos (única y exclusivamente para hablar mal de mí con mi aquél entónces novio), hasta la exjefa que hizo comida y brindis de despedida, me ofreció mil consejos porque sabía que iba hacia un lugar donde exigen más, y en su carta de recomendación habla de mi como una empleada “regular” con un desempeño malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esos sí les tengo miedo. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-2287075350399926280?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/2287075350399926280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=2287075350399926280&amp;isPopup=true' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/2287075350399926280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/2287075350399926280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/mi-me-gustan-mas-los-gatos_19.html' title='a mí me gustan más los gatos.'/><author><name>Kuruni</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12357613851462293414</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13248064398313794116'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8691261415501021509.post-8615983706179292139</id><published>2010-07-16T16:53:00.003-05:00</published><updated>2010-07-16T17:01:12.097-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Daniel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poderoso hippie'/><title type='text'>El estereotipo jipyoso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 683px; FLOAT: left; HEIGHT: 45px" border="0" alt="" src="http://nolecuentes.com/recolectivo/headers/daniel.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br&gt;Al igual que muchos morritos paridos por padres adolescentes en la mitad de la década de los 70, la cultura jipyteca me llegó por herencia familiar. Mi nombre, que en hebreo significa “Dios es mi Juez”, no se lo debo al profeta que fue a caer en la cueva de los leones en Babilonia, sino a una rolita de Elton John que estaba de moda en aquellas épocas setenteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya, los Doors y Led Zeppelin me eran tan familiares como Cri-Cri a los cinco años de edad. The Moody Blues fue y es el non plus ultra de mi Madre. Esa ha sido por siempre su banda y rolitas como The Story in your Eyes y la celebérrima Nights in White Satin, fueron el soundtrack de mi infancia. Si las escucho, me remontan de inmediato a un Monterrey que ya no existe, donde el Río Santa Catarina y la Quinta González eran oasis de magia en el que habitaban caballos, zorros y duendes. Muchos morros de mi generación, paridos por padres un tanto mayores, supieron de la existencia de Jim Morrison hasta 1991, cuando a Oliver Stone se le ocurrió sacar una película que los puso de moda entre los neopachecos, que descubrieron Soul Kitchen al mismo tiempo que Smells Like Teen Spirit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una rola setentera que irremediablemente me pone triste y me remonta a ciertas tardes inmensamente melancólicas de mi feliz infancia. La rola se llama Summer Breeze. A mediados de los 90, los gótico-metaleros Type O Negative armaron una versión particularmente densa que me sumergía en dimensiones fantasmales, pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subcultura jipyteca me recuerda mi musical infancia. Tendría yo unos seis años cuando fuimos a ver la película de SGP Lonley Hearts Club Band. La movie me agradó bastante, pero a mi primo Héctor, que tendría cuatro años de edad, le cambió la existencia y definió su rumbo: a la fecha es un un beatlemaniaco incurable, al grado que cada que escucho Beatles, me es imposible no pensar en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, crecí con esa música de vuelos altos que a la fecha me resulta muy familiar, pero mi propio camino se definió en 1983-1984 y la primera influencia fue mi tío José Manuel, en aquel entonces coleccionista de discos. En ese cuarto atiborrado de vinilos y posters, escuché por primera vez a AC/DC, a Scorpions, a Quiet Riot,a Accept, a Twisted Sister y a Van Halen. Desde entonces no lo he superado. Ha pasado más de un cuarto de siglo y yo sigo siendo un incurable e irredimible metalero que aunque he trabajado en una tienda de discos y en una estación de radio, he escuchado decenas de miles de bandas y aunque el punk-hard core me pegó muy duro como a los 17, considero que en este Universo nuestro no hay más allá de Iron Maiden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón metalero que ha quedado inmortalizado en varios tatuajes, fue en algún momento omnipresente en mi vestimenta. Pentagramas, cruces invertidas, muñequeras de puntas, botas y chamarras de cuero en armonía con una mata larguísima me acompañaron a la prepa y a la universidad. Lo simpático del asunto, es que bajo el criterio de mis compañeros de la prepa en el Albatros y de la Facultad de Derecho, yo era un Jipy. No había en mi indumentaria algún símbolo de paz, pero bajo su criterio yo era un jipioso, como jipy era el tipo que escuchaba Silvio Rodríguez, Arturo Meza, Minor Threat o el TRI. En realidad, jipy era todo aquel que no fuese un ranger o un fresa y yo entraba en esa amplísima categoría. No importa si lo tuyo era Carcass o Fernando Delgadillo. Tu eras jipy y por jipy pasabas en este mundo. A le fecha, cuando me encuentro ex compañeros, no pueden evitar preguntarme si todavía soy jipy y sin duda algunos imaginan que me dediqué a vender pachuli en Coyoacán o que quedé perdido en una búsqueda de peyote en Real de 14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy día, desde la lejanía de mi vida adulta, veo caminar frente a mí a morritos catorceñeros y me divierto viendo el mosaico de subculturas que llevan en su vestimenta. Son flaquitos, de pantalón entubado y podrían pasar por esa cosa que hoy en día se llama emo, pero si los observo bien, me encuentro con una camiseta de Misfits o de Ramones o de Mago de Oz, aunque eso no está peleado con que lleven una chamarra con un parche de Guns n Roses y otro de Pink Floyd con los ladrillitos de The Wall, a lado de una planta de mota, una cara de Jim Morrison en la mochila y otra de Kurt Cobain o de Angus Young a lado de una virgen guadalupana abrazada por Alex Lora, un Eddie de Iron Maiden y una gorra de los Héroes del Silencio y por ahí si me apuras, en su libreta puedes encontrar la A de anarquía y hasta el simbolito de Crass, aunque en su iPod estén escuchando música de Nikki Clan y Nicho Hinojosa. Y ante sus compañeros de escuela, estos monumentos a la confusión de rebelde melancolía serán irremediablemente clasificados como jipys.&lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8691261415501021509-8615983706179292139?l=www.recolectivo.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.recolectivo.com/feeds/8615983706179292139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8691261415501021509&amp;postID=8615983706179292139&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8615983706179292139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8691261415501021509/posts/default/8615983706179292139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.recolectivo.com/2010/07/el-estereotipo-jipyoso.html' title='El estereotipo jipyoso'/><author><name>Recolectivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18035285348218543009</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='02310309028856989362'/></author><thr:total>8</thr:total></entry></feed>